Colombia: el Acuerdo de Paz y el Déjà Vu de Chávez

Foto: Pablo Flores

Miércoles 28 de septiembre de 2016, 10:00 de la mañana. Dos amigas discuten en un café, cerca del Parque de la 93, en Bogotá, sobre el plebiscito del acuerdo de paz que se realizaría el próximo domingo. A la que habla más fuerte la llamaremos Una, y a su amiga la llamaremos Otra.

Una es periodista y académica, Otra es gerente de comunicaciones de una importante transnacional. Una es venezolana, pero desde hace 15 años vive en Colombia. Se ha adaptado tanto que considera a Colombia como su segunda patria. Desde hace varios días, insiste en convencer a Otra para que vote No.

La argumentación de Una discurre de la siguiente manera.

  1. Las FARC son un grupo político que navega entre el crimen y un programa político muy similar al ejecutado por el chavismo en Venezuela.
  2. El hecho de que la guerra haya durado 50 años, y que el gobierno colombiano no haya podido derrotar militarmente a las FARC, no es un argumento válido para terminar la guerra, ya que esta es lo que habría evitado que las FARC derrotaran militarmente a la institucionalidad colombiana. De allí que la guerra sería una estrategia exitosa de resistencia democrática.
  3. El acuerdo favorece a las FARC y estaría alineado con el “aprendizaje” de la izquierda procubana latinoamericana, de que la legalización política y la participación electoral son una vía más directa y efectiva para la toma del poder que la estrategia militar.
  4. Cuba habría ayudado a la cristalización del acuerdo por su interés en extender la cobertura geográfica de los países gobernados por sus socios ideológicos.
  5. El acuerdo de paz y la participación política de las FARC conducirán, indefectiblemente, al triunfo electoral de estas en un futuro cercano. Hugo Chávez en Venezuela, y los casos de los Kirchners, Evo Morales y Rafael Correa, serían ejemplos de que la facción de los antisistema puede fácilmente acceder al poder por vía electoral en América Latina.
  6. Los efectos del triunfo electoral de esta facción son devastadores, institucional, económica y culturalmente. La tragedia humana que vive Venezuela sería algo así como la anticipación de lo que podría ocurrir en Colombia.
  7. La única forma de evitar esta catástrofe sería rechazando electoralmente el acuerdo de paz, aunque esto implique mantener la guerra. Solo la inhabilitación política de las FARC evitaría la debacle de Colombia, por lo que la guerra, en realidad, es menos costosa que su alternativa.

Llamaré “el Déjà Vu de Chávez” a las ideas expresadas por Una, debido a lo comprensible que resulta que una venezolana antichavista piense “esto ya lo viví”, frente a aquello que le recuerde el ascenso de Hugo Chávez al poder. Es la típica metáfora de la sensibilidad desarrollada por quien ha sido mordido por una serpiente.

Una termina su alerta sobre el Déjà Vu de Chávez señalando que, así como un día abandonó Venezuela huyendo de la catástrofe chavista, no dudaría en abandonar Colombia si se repitiese aquel escenario.

El argumento del  Déjà Vu de Chávez da por cierto que, de ser legalizadas, tarde o temprano las FARC ganarían la presidencia del país, de manera similar a como lo hizo Hugo Chávez en Venezuela en 1998, y a como luego lo hicieron Evo Morales, Rafael Correa y los esposos Kirchner en sus países.

Esto nos lleva a revisar por qué los populistas de izquierda han ganado la presidencia en algunos países de América Latina. Los principales hallazgos de quienes han estudiado estos casos coinciden en que los populistas ganan las elecciones debido a una mezcla entre factores de oferta y de demanda.

La oferta es básicamente la aparición de un personaje carismático, diestro en el uso del lenguaje y la comunicación, el cual plantea su aspiración como una lucha del pueblo contra una élite oligárquica inmoral, que ha esquilmado al país. Esta querella moral introduce en la interacción política a un maniqueísmo que reduce las diferencias a una conflagración entre el bien y el mal.

En el lado de la demanda está aquello que lleva a los electores a inclinar la balanza hacia la opción populista y las políticas que esta propone. Los estudios muestran que los electores son motivados a votar por los populistas por una mezcla de: a) Corrupción generalizada del sistema político; b) Políticas económicas fallidas que han deteriorado el estándar de vida; y c) Una percepción generalizada de impunidad en los delitos que mezclan política y negocios.

¿Están presentes estos elementos en Colombia?

Podemos acordar que existe una probabilidad de que emerja un líder carismático que capitalizara el descontento.

Pero la preocupación de Una debería enfocarse en los llamados “factores de demanda”. Si estos factores están presentes en Colombia (lo cual no es claro), el problema no sería el acuerdo de paz con las FARC. El problema real es que el sistema político habría generado una importante demanda de populismo.

Si esta demanda fuese muy grande en Colombia, la solución no es votar en contra del acuerdo de paz. Lo que Una debería organizar es su salida de un país cuyo sistema político empuja a los electores a “comprar” populismo.

El populismo es un síntoma, no la propia enfermedad.


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