Fragmentos del Diccionario de Diablo: Ambrose Bierce

Foto: gags9999


Ambrose Bierce (Meigs, Ohio, 1842)  fue un periodista y escritor estadounidense, cuyo estilo irónico y sarcástico le valió el apodo de “Bitter Bierce” (Amargo Bierce).

La lectura de su “Diccionario del Diablo” me produce una amable sensación de regocijo, una sabrosa risa íntima y literaria, un detenimiento en los mas jocosos significados. Me resulta terapéutico leerlo.

En diciembre de 1913, Bierce cruzó la frontera entre los EEUU y México decidido a unirse al ejército de Pancho Villa, como observador y reportero, tras lo cual desapareció sin dejar rastro.

En una de sus últimas cartas, escrita a un familiar, dejó impreso lo siguiente:

«Adiós. Si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en México. ¡Ah, eso sí es eutanasia!».

La de Ambrose Bierce es una de las desapariciones más famosas de la literatura.

Acá les dejo una selección de términos de su memorable diccionario.


Diccionario del Diablo

Ambición: Un incontrolable deseo de ser vilipendiado por los enemigos durante toda la vida y ridiculizado por los amigos al morir.

Amistad: Barco lo bastante grande como para llevar a dos personas con buen tiempo, pero a uno solo en caso de tormenta.

Amor: Insania temporal curable mediante el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal. Esta enfermedad, como las caries y muchas otras, sólo se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales; las naciones bárbaras, que respiran el aire puro y comen alimentos sencillos, son inmunes a su devastación. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo.

Anormal, adj.: Que no responde a la norma. En cuestiones de pensamiento y conducta ser independiente es ser anormal y ser anormal es ser detestado. En consecuencia, el autor aconseja parecerse más al Hombre Medio que a uno mismo. Quien lo consiga obtendrá la paz, la perspectiva de la muerte y la esperanza del Infierno.

Audacia: Una de las cualidades más evidentes del hombre que no corre peligro.

Baño: Especie de ceremonia mística que ha sustituido al culto religioso. Se ignora su eficacia espiritual.

Beber: Echar un trago, ponerse en curda, chupar, empinar el codo, mamarse, embriagarse. El individuo que se da a la bebida es mal visto, pero las naciones bebedoras ocupan la vanguardia de la civilización y el poder. Enfrentados con los cristianos, que beben mucho, los abstemios mahometanos se derrumban como el pasto frente a la guadaña. En la India cien mil británicos comedores de carne y chupadores de brandy con soda subyugan a doscientos cincuenta millones de abstemios vegetarianos de la misma raza aria. ¡Y con cuánta gallardía el norteamericano bebedor de whisky desalojó al moderado español de sus posesiones! Desde la época en que los piratas nórdicos asolaron las costas de Europa occidental y durmieron, borrachos, en cada puerto conquistado, ha
sido lo mismo: en todas partes las naciones que toman demasiado pelean bien, aunque no las acompañe la justicia.

Belleza: Don femenino que seduce a un amante y aterra a un marido.

Cobarde: Dícese del que en una emergencia peligrosa piensa con las piernas.

Empujón: Una de las dos cosas que llevan al éxito, especialmente en política. La otra es el tirón.

Homeópata: Humorista de la medicina.

Homeopatía: Escuela de medicina que está a mitad de camino entre la alopatía y la Ciencia Cristiana. Esta última es muy superior a todas las otras, pues puede curar enfermedades imaginarias, cosa que resulta imposible a las demás.

Humildad: Paciencia inusitada para planear una venganza que valga la pena.

Ignorante: Persona desprovista de ciertos conocimientos que usted posee, y sabedora de otras cosas que usted ignora.

Libertad: Uno de los bienes más preciosos de la Imaginación, que permite eludir cinco o seis entre los infinitos métodos de coerción con que se ejerce la autoridad. Condición política de la que cada nación cree tener un virtual monopolio. Independencia. La distinción entre libertad e independencia es más bien vaga, los naturalistas no han encontrado especímenes vivos de ninguna de las dos.

Libertino: El que ha corrido tras el placer con tanto ardor, que tuvo la desgracia de pasarlo de largo.

Locura: Ese “don y divina facultad” cuya energía creadora y ordenadora inspira el espíritu del hombre, guía sus actos y adorna su vida.

Optimismo: Doctrina o creencia de que todo es hermoso, inclusive lo que es feo; todo es bueno, especialmente lo malo; y todo está bien dentro de lo que está mal. Es sostenida con la mayor tenacidad por los más acostumbrados a una suerte adversa. La forma más aceptable de exponerla es con una mueca que simula una sonrisa. Siendo una fe ciega, no percibe la luz de la refutación. Enfermedad intelectual, no cede a ningún tratamiento, salvo la muerte. Es hereditaria, pero afortunadamente no es contagiosa.

Político: Anguila en el fango primigenio sobre el que se erige la superestructura de la sociedad organizada. Cuando agita la cola, suele confundirse y creer que tiembla el edificio. Comparado con el estadista, padece la desventaja de estar vivo.

Prejuicio: Opinión vagabunda sin medios visibles de sostén.

Razonable: Accesible al contagio de nuestras opiniones. Receptivo a la persuasión, la disuasión,
la evasiva.

Razonar: Pesar probabilidades en la balanza del deseo.

Realidad: El sueño de un filósofo loco. Lo que queda en el filtro cuando se filtra un fantasma. El núcleo de un vacío.

Realmente: Aparentemente, quizá; posiblemente.

Reportero: Periodista que a fuerza de suposiciones se abre un camino hasta la verdad, y la dispersa en una tempestad de palabras.

Rezar: Pedir que las leyes del universo sean anuladas en beneficio de un solo peticionante, confesadamente indigno.

Rebelde: El que propone un nuevo desgobierno, sin conseguir implantarlo.

Autor. Ambrose Bierce. Selección realizada por Pavel Gómez.


 

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