¿Quién asesora a la Presidenta chilena Michelle Bachelet?

Foto: Nathan Paternotte


Cuando la popularidad política se derrumba

Desde hace exactamente dieciséis meses, la presidenta chilena Michelle Bachelet parece estar cayendo por una escalera de traspiés políticos, y no se visualiza algo como una rampa de frenado.

Desde que a comienzos de febrero de 2015, la revista Qué Pasa publicara el primero de una cadena de reportajes sobre los negocios de su nuera, la presidenta Bachelet parece estar presa en una telaraña, que ante un nuevo movimiento, la atrapa mejor, la envuelve en una gasa pegajosa y la limita cada vez más.

Como en el cuento de las personas que partieron teniendo poco dinero en efectivo para hacer frente a sus gastos de corto plazo, y comenzaron a apostar a la lotería como una forma de ganar dinero rápido, y se endeudaron a una altísima tasa de interés para obtener dinero con que apostar, y a la postre convirtieron el problema de liquidez (no tener efectivo en un momento dado) en un problema de solvencia (no tener capacidad de pago en el largo plazo), así la presidenta Michelle Bachelet se hunde mes tras mes en una arena movediza de piso inalcanzable.

Figura: GFK Adimark, Encuesta: Evaluación Gestión de Gobierno - Mayo 2016 - Informe mensual

Figura 1: GFK Adimark, Encuesta: Evaluación Gestión de Gobierno – Mayo 2016 – Informe mensual

La figura 1 muestra los números de aprobación y desaprobación de la presidenta Bachelet. Entre marzo de 2014 y mayo de 2016, la popularidad presidencial ha caído estrepitosamente. Hasta justo antes del destape del caso de su nuera, la presidenta había perdido 10 puntos de aprobación. Desde aquel momento hasta hoy, ha perdido otros veinte puntos adicionales.

¿Cómo explicar este deslave político?

Mi hipótesis es que, entre todas las variables que explican el derrumbe político de la presidenta chilena, hay una sobre la que vale la pena detenerse: la manera como la presidenta ha respondido a las revelaciones que involucran a su familia. He sostenido en otros escritos que apuesto por la incidencia crucial de esto último: la presidenta ha sido timorata, evasiva; ha mostrado poca determinación a la hora de explicar los hechos, de asumir sus propias responsabilidades (aunque solo sea la de no darse cuenta a tiempo de las jugadas de sus familiares) y de querellarse públicamente con una manera de proceder, con el uso de las conexiones políticas para hacer negocios bajo su propia sombra.

La querella de la presidenta contra unos periodistas

El jueves 26 de mayo de 2016, la revista Qué Pasa publicó un nota, en su edición on-line, en la que mostraba las transcripciones de una interceptación telefónica a uno de los formalizados en el Caso Caval, Juan Díaz. (El caso Caval es el caso que involucra, entre otros, a la nuera de la presidenta Bachelet).

En la conversación telefónica interceptada se vinculaban con distintos ilícitos a personajes influyentes de la política y los negocios en Chile. Esto incluía a Pablo Longueira (figura clave del partido más extremo e importante de la derecha, la UDI, ex-ministro, y actual investigado por presunto cohecho), Herman Chadwick padre y Herman Chadwick hijo, Gonzalo Cornejo, los abogados del empresario Andrónico Luksic, Hugo Rivera y Sergio Bunger, y la presidenta de la República, Michelle Bachelet. Varias de estas personas, con la obvia excepción de la presidenta Bachelet, están vinculadas de una u otra forma con la derecha política chilena.

Esta nota de la edición on-line sería pronto censurada por la propia revista, y eliminada de su página web. Sin embargo, en la edición impresa de la revista publicada un día después (viernes 27 de mayo de 2016), se refirió la misma conversación telefónica interceptada que comentamos arriba, pero esta vez solo se mencionó a la presidenta Bachelet, y se omitieron los nombres de las demás personas mencionadas en la edición web del día anterior.

La controversia

Uno de los puntos más controvertidos de esta estrategia periodística de la revista Qué Pasa, es la explicación del cambio entre la previa publicación on-line y lo publicado en la edición física de la revista, cuyo elemento central es la desaparición de los nombres de todos los involucrados menos el de la presidenta. ¿Representa esto un caso de manipulación periodística dirigida a injuriar a la presidenta chilena? Supongamos que la respuesta es positiva. ¿Qué debe hacer la presidenta Bachelet?

En una primera respuesta, la presidenta Bachelet declaró lo siguiente: “Desmiento tajante y categóricamente toda esa información. Es una canallada y no descarto un montaje. Estoy estudiando las acciones legales que podemos tomar, porque basta de mentiras”.

“En ese acto de edición y de confección de esta nota que aparece en la revista, nos queda claro que lo único que han tenido a la vista quienes realizan esta labor, es injuriar y afectar la reputación de la presidente”, declaró posteriormente Juan Pablo Hermosilla, abogado de Michelle Bachelet, en el marco de la presentación de una querella judicial contra cuatro periodistas relacionados con la autoría del reportaje definitivo y con la estrategia periodística de la revista Qué Pasa.

Una querella de este tipo, por parte del presidente de un país, tiene pocas justificaciones políticas y ninguna justificación ética.

La decisión de participar en la representación y el protagonismo político de alto nivel implica que las personas renuncian a cierto grado de intimidad y albedrío personal, para encarnar un rol público. Michelle Bachelet dejó de ser un poco Michelle Bachelet para convertirse, voluntariamente, en la presidenta Bachelet.

Un medio de comunicación puede ser fácilmente acusado de manipular la información. Y a menudo hay evidencias, más toscas o más sutiles, de esto. Desde aspectos formales sobre cómo se titula, cómo se ubican las noticias entre sí, qué tamaño y color de letras se usan, hasta temas más de fondo, el periodismo siempre ha estado y estará cerca de la frontera entre información y manipulación.

Hay una discusión sobre la ética periodística que no es menor, que debe estar presente en las escuelas de periodismo y en los cánones de gobierno corporativo de los propios medios.

Pero la historia parece enseñar que las ventajas de una prensa libre, que indague, investigue, revele y escrute a los políticos y sus relaciones, más que compensan a los riesgos de manipulación. Frente a estos últimos, la mejor vacuna es la diversidad, la proliferación de medios con diferentes líneas editoriales, la transparencia de los políticos y su determinación a enfrentar los desafíos reputacionales con responsabilidad, claridad y dirección.

Nada de esto último parecen conocer, o poder comunicar, los asesores de Michelle Bachelet

Antes de pensar siquiera en querellarse contra unos periodistas, Michelle Bachelet ha debido querellarse públicamente contra la manera de hacer negocios de su nuera y contra los elementos de responsabilidad de su hijo. Esa era la querella que valía la pena, y que la presidenta (y sus asesores) ignoraron.

¿Quién asesora a Michelle Bachelet?


 

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