¿Se parecen los amantes de los Chávez y los Trump?

Foto: Michael Gil

Angustia de pánico, fue el diagnóstico que el jefe del equipo médico le transmitió a Antenio Coll, la mañana del 3 de noviembre de 2016. A las 11:30 horas de la noche anterior, Antenio había sufrido su más reciente crisis nerviosa; una tan fuerte que debió ser rescatado en ambulancia y depositado en la sala de urgencias del Hospital Universitario de Chicago. Minutos después, mientras la ciudad celebraba frenéticamente la coronación de los Cachorros como campeones de la serie mundial de béisbol, Antenio yacía sedado e ignorante en una cama de sala compartida.

Cuatro de sus compañeros, más él, se habían reunido a ver el último y decisivo partido del béisbol de grandes ligas. Pero el curso del juego comenzó a parecérsele demasiado a sus dos principales angustias políticas: Venezuela y los EEUU. Dos veces la ventaja de su equipo fue remontada por el rival y en pleno fragor de la lucha el juego había sido temporalmente suspendido por lluvia. Fue entonces cuando sobrevino la crisis y Antenio tuvo que ser evacuado de urgencia por los paramédicos. No conocería el desenlace hasta la mañana siguiente.

Antenio Coll (sí, Antenio, con e) es un venezolano, oriundo de la ciudad de Maracaibo, que estudia un doctorado en psicología política en la ciudad de los vientos. Desde hace dos semanas nuestro amigo es presa de eso que ahora sabemos que se llama “angustia de pánico”. La perspectiva de que Donald Trump pueda ganar las elecciones del 8 de noviembre, le ha hecho creer que el infierno populista lo persigue y que no pudo escapar del todo de este fantasma cuando abandonó Venezuela en el 2013.

¿Quién invitó al elefante a la cristalería?

Al mediodía de hoy, 3 de noviembre, Antenio me pidió que escribiera un comentario sobre una reciente investigación de psicología política, que fue reseñada en la edición de ayer del Washington Post bajo el título “Lo que tienen en común los ciudadanos que votan por líderes autoritarios“.

Amy Erica Smith, de la Universidad del estado de Iowa, y Mollie Cohen, de la Universidad Vanderbilt, se plantearon indagar sobre la relación entre las actitudes autoritarias de los ciudadanos, por una parte, y la votación de los candidatos que son definidos como autoritarios, por la otra. El foco del estudio fueron los países latinoamericanos, en los cuales hay múltiples casos de líderes autoritarios que se distribuyen a ambos lados del espectro político.[1]

Las actitudes autoritarias de las personas son definidas en términos de cuánto se valora la sujeción a las normas del grupo y a las figuras de autoridad, y cuán agresivo se es con los inconformistas. Para medir estas actitudes, se realizó una encuesta en América Latina, Canadá y los EEUU, en la cual se le pedía a las personas que eligieran, dentro de opciones ordenadas como pares, cuáles rasgos o cualidades deberían tener los niños: “Independencia” o “respeto por los adultos”; “obediencia” o “autonomía”; “Creatividad” o “disciplina”. A partir de las respuestas crearon un índice de actitud autoritaria.

Por otro lado, las autoras identificaron, entre los años 2006 y 2016, a un total de 18 candidatos autoritarios en América Latina. Para esto evaluaron tanto las características del discurso de cada uno de éstos, como el comportamiento en el poder de los que tuvieron experiencia de gobierno. Se encontró que estos candidatos autoritarios podían ser clasificados en la derecha o en la izquierda, según su preferencia por políticas de “mano dura” frente a las desviaciones (derecha), o de menosprecio de las libertades civiles y de la independencia y el equilibrio de los poderes públicos (izquierda).

Smith y Cohen entonces estudiaron la relación entre el índice de actitud autoritaria de los ciudadanos y la votación de los líderes autoritarios, tomando en cuenta la presencia de una serie de características adicionales de los ciudadanos, tales como riqueza, género y educación.

Los resultados obtenidos por las autoras se pueden clasificar en dos conjuntos:

  • Mientras mayor es el grado de autoritarismo de las personas, mayor es la votación de los candidatos autoritarios de derecha. Sin embargo, esta variable no tiene una influencia significativa en la votación de los candidatos autoritarios de izquierda.
  • Mientras mayor es la educación de los ciudadanos de un país, menor es la votación de los candidatos autoritarios en general, pero esta diferencia es significativamente más alta en el caso de los candidatos de izquierda (la probabilidad de votar por un candidato de izquierda es 20 puntos porcentuales más alta en los no educados con respecto a los educados; esta diferencia es solo 6 puntos porcentuales en el caso de los autoritarios de derecha).

Conclusiones

La primera conclusión puede parecer obvia: La educación, tanto por sus contenidos como por sus hábitos deliberativos, sería una de las más efectivas vacunas contra el dominio de líderes autoritarios, sobre todo contra la hegemonía de los autoritarios de izquierda.

La segunda conclusión nos arroja hacia un río de nuevas preguntas. Las actitudes autoritarias son, en su versión inclinada a la derecha, demandas de ley y orden, de respuestas duras, enérgicas e intolerantes, que estarían latentes en todas las personas (como mecanismos autoprotectores) y que serían gatilladas o activadas por la percepción de amenazas físicas inminentes o por la inestabilidad derivada de bruscos cambios sociales.

Como señala  Jonathan Haidt, psicólogo político de la Universidad de Nueva York, pareciera haber un mecanismo que ordenara que “en caso de amenaza moral, cierra las fronteras, patea fuera del país a los que son diferentes y castiga a aquellos que son moralmente desviados“.

La angustia de pánico de nuestro amigo Antenio Coll puede ser tratada con ansiolíticos. La angustia de pánico de un país puede terminar eligiendo a Donald Trump. ¡Que los dioses protejan a Antenio!


Notas:

[1]. Cohen, M. y A. E. Smith, “Do Authoritarians Vote for Authoritarians? Evidence from Latin America“, Octubre 23, 2016,  Research and Politics, (forthcoming).

 

 

Facebook Comments
Comparte y/o like esta entrada:

Be the first to comment on "¿Se parecen los amantes de los Chávez y los Trump?"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*


A %d blogueros les gusta esto: