Visión Política de la Empresa 5: Los intereses en los conflictos políticos de las empresas

Foto: Luis Jaqui

¿Cómo sistematizar el análisis de los intereses alrededor del conflicto político de una empresa?

Esta es la quinta entrega sobre la Visión Política de la Empresa.


Si deseas ver los posts anteriores puedes hacer clic en los siguientes links:

  1. Una visión política de la empresa
  2. Visión política de la empresa 2: Desafíos políticos y estrategia de mercado
  3. Visión política de la empresa 3: Detonantes económicos de los desafíos políticos
  4. Visión política de la empresa 4: Detonantes morales de los desafíos políticos

Las empresas, particularmente aquellas que operan en industrias con externalidades muy visibles y socialmente muy costosas, pueden enfrentarse a importantes conflictos políticos. Por ello deben estar preparadas para comprender, rápida e integralmente, la naturaleza de los intereses que disputan en un conflicto de este tipo.

¿Quiénes son los activistas que se organizan para enfrentarse a una empresa? ¿Qué los impulsa a actuar? ¿Qué elementos facilitan su coordinación? Todas estas son preguntas relevantes frente al conflicto político de una empresa.

En esta entrega me concentraré en el análisis de las motivaciones específicas de los actores que enfrentan a la empresa en un conflicto de naturaleza política.


El caso Punta de Choros y la Central Termoeléctrica “Barrancones”

Como vehículo para el análisis, utilizaremos el caso que enfrentó de la empresa GDF Suez en Chile, entre los años 2007 y 2010.

Foto: Sandra Donoso

Punta de Choros. Foto: Sandra Donoso

GDF Suez es una empresa multinacional franco-belga de la industria de la energía, que opera en más de 70 países en los sectores de electricidad, gas natural y servicios energéticos.

En diciembre del año 2007 esta firma presentó, ante la autoridad ambiental de Chile, un proyecto para la construcción de una central de generación de electricidad denominada Central Térmica Barrancones. Esta generadora se ubicaría a 565 kilómetros al norte de Santiago de Chile, y a 25 kilómetros al sur de la reserva marina chilena de Punta de Choros.

Frente a Punta de Choros se encuentran tres islas, Damas, Chañaral y Choros, las cuales forman un complejo natural que alberga a una proporción importante de los pingüinos de Humboldt del planeta.

Las comunidades de las zonas adyacentes al sitio en el que se proyectaba instalar la central térmica estaban compuestas, principalmente, por comuneros, buzos, pescadores, agricultores, operadores turísticos y criadores de cabras. Las centrales afectarían a todas las poblaciones entre caleta Hornos y Chañaral, que dependen de la agricultura y la extracción de recursos marinos.

A finales del año 2007, un grupo pequeño de residentes, buzos y pescadores de la zona se organiza y crea el Movimiento de Defensa del Medio Ambiente (MODEMA), cuyo principal objetivo era proteger los recursos de la localidad de los Choros, en la comuna de la Higuera. Este grupo, inicialmente pequeño y focalizado, empezó a llamar la atención del público y de las autoridades sobre el potencial impacto de los proyectos. Para ello, organizaron manifestaciones y elevaron sus planteamientos ante las autoridades regionales.

En enero de 2008, El MODEMA hizo pública una “Carta a las Instituciones”, en la que manifestaban su preocupación por el impacto ambiental de los proyectos de las centrales termoeléctricas “Barrancones”, de la empresa Suez Energy, y “Farellones”, de la empresa Codelco, que proyectaban instalarse en el borde costero de la Comuna de la Higuera:

“A nuestro parecer el impacto ambiental que generarían estos proyectos en la fauna terrestre y marina será de carácter permanente e irreversible debido a modificaciones en las condiciones del Medio Ambiente por fragmentación de hábitat, pérdida de las áreas de crianza y alimentación y la destrucción de huevos y larvas de peces, mariscos y crustáceos.”

A las acciones emprendidas por el MODEMA se le sumó OCEANA , una organización internacional orientada a la conservación de los océanos. Esta organización tendría un rol importante en las sucesivas acciones dirigidas a la protección de las reservas marinas de la región de Coquimbo.

Ambas organizaciones no gubernamentales pidieron el apoyo de los vecinos y visitantes de la zona para solicitar a las autoridades la paralización de los proyectos de plantas termoeléctricas en la región.

Motivados por esta convocatoria, un grupo de personas se organizó alrededor del Blog “Chaopescao.cl” y filmaron un documental de 72 minutos llamado “Chao Pescao Salvemos a Punta de Choros ”, en el que resaltaban las características naturales de la reserva natural, contribuyendo de manera decisiva a lograr la cobertura nacional del rechazo a la termoeléctrica.

Este último grupo se autodefinía de la siguiente manera:

“Somos un grupo de jóvenes que hace casi dos años recorríamos Punta de Choros cuando vimos un papel pegado en la muralla de un almacén, firmado por el Movimiento en Defensa del Medio Ambiente (MODEMA), advirtiendo de la presencia de proyectos de termoeléctricas a carbón en la zona.

Nos pareció extraño y lejano, pero al leerlo la noticia nos impactó de inmediato. Hablaba de mega watts, contaminación, cáncer, emisiones, carbono y toneladas de material particulado. Desde ese momento decidimos hacer algo y consiguiendo cámaras con amigos comenzamos una investigación documental que hasta el día de hoy no nos deja de sorprender.”

Actualmente Chao Pescao no es sólo un documental, sino que es también un movimiento ciudadano sobre las dos primeras reservas marinas de Chile y la reserva nacional Pingüino de Humboldt que actualmente son amenazadas por proyectos de energía de termoeléctricas a carbón.”


Acá puedes ver completo el documental “Chao Pescao”, de 72 minutos de duración:

 


A estos grupos se le sumaron reconocidos individualidades de los medios chilenos, tales como Gonzalo Feito (presentador, locutor y animador), Juanita Parra (música), Amaya Forch (actriz y cantante), Ignacio Franzani (periodista, locutor radial y presentador) y María Izquierdo (actriz), quienes se transformarían en los rostros de lo que se llamaría el movimiento “Salvemos Punta de Choros”. Los artistas atraerían la atención de los medios de comunicación masivos y ejercer presión, desde estas plataformas, sobre las autoridades.

Fue tal el impacto nacional e internacional que tendría la campaña de rechazo a este proyecto energético, en agosto de 2010 el Presidente Sebastián Piñera anunció que había negociado con la empresa Suez Energy un cambio de la ubicación de la central termoeléctrica proyectada por esta empresa:

“Como ciudadano y Presidente de Chile tengo un doble compromiso y responsabilidad: Proteger el medio ambiente, la naturaleza y nuestra biodiversidad y, al mismo tiempo, cumplir y hacer cumplir la ley y ser respetuoso de nuestra institucionalidad y nuestro Estado de Derecho” (…) “por estas razones, le he pedido y hemos acordado con Suez cambiar la ubicación de la central termoeléctrica Barrancones”, con el objetivo de “proteger ese maravilloso santuario de la naturaleza no solamente para nuestra generación, sino también para las que vendrán”.


Los intereses o motivaciones de los actores

A partir del caso presentado surgen, naturalmente, una serie de preguntas:

  •  ¿Cuáles eran los intereses del Movimiento de Defensa del Medio Ambiente (MODEMA)?
  • ¿Tenían todos sus miembros las mismas motivaciones?
  • ¿Qué motivaba a las personas que se organizaron en torno a Chao Pescao Salvemos a Punta de Choros?
  • ¿Qué motivaba a quienes habitaban en las adyacencias de la ubicación proyectada de esta central?
  • ¿Qué motivaba a los artistas que se adhirieron a esta campaña?

Para sistematizar el análisis de las motivaciones, las clasificaremos a estas en tres conjuntos:

  • Motivaciones financieras,
  • Motivaciones políticas, y
  • Motivaciones morales.

Motivadores financieros

En el caso de la central termoeléctrica Barrancones, uno de los actores eran los operadores turísticos que se encontraban en las zonas adyacentes al sitio donde se ubicaría esta central. Un interés directo de estos era el flujo de turistas a la zona y su beneficio asociado.

Este beneficio es un motivador estrictamente financiero: la instalación de la central podría significar un deterioro en la calidad ambiental de la zona, una reducción de la población de pingüinos de Humboldt, una consecuente reducción en el flujo de turistas y, por tanto, una reducción en los beneficios capturados por el conjunto de los operadores turísticos de la zona.

De manera análoga, los vecinos de la planta tendrían intereses financieros de signos distintos. Del lado positivo, podrían incrementarse sus oportunidades de empleo y así de sus salarios. Del lado negativo, si la planta tiene un efecto contaminante en sus adyacencias, entonces los vecinos de esta podrían ver reducidos los valores de sus propiedades.

Dependiendo del signo que prevalezca, el interés financiero de los vecinos es un motivador de su acción política a favor o en contra de la empresa.

Motivadores políticos

En determinadas circunstancias, hay individuos cuyo interés es iniciar una carrera política futura. La proyección de la actividad profesional de estos “emprendedores políticos” puede ser un motivador parea asumir costos de organización, coordinación y vocería de determinados grupos u organizaciones que tienen un rol clave alrededor de una cuestión ajena al mercado. Su interés específico en emprender una carrera política futura actúa como un motivador clave para asumir los costos de de las labores de coordinación de la acción política.

Entender este tipo de motivadores es clave para anticipar la disposición de determinados individuos a involucrarse activamente en la defensa de una causa, aunque no sean claros sus motivadores financieros directos alrededor de esta.

Este tipo de actor cobra además una relevancia significativa en el análisis, debido a que estos emprendedores políticos suelen jugar un rol clave en la organización de la acción colectiva de otras personas, que por sí solas pueden carecer de incentivos para identificarse, organizarse y coordinarse alrededor de un objetivo.

La presencia de estos emprendedores políticos, explicaría la probabilidad de acción colectiva por parte de lo que se denominan “intereses difusos”.

Motivadores morales

Hay motivaciones que guían la acción política de determinados actores, que están fundadas en sus ideas sobre el bien, la justicia y lo deseable como sociedad, más allá de sus intereses individuales.

La preponderancia de este tipo de motivaciones puede explicar por qué, en determinadas circunstancias, algunos actores participan o apoyan algunas acciones ajenas al mercado, aun cuando estas pueden resultarles contraproducentes desde el punto de vista financiero.

En el caso de la empresa GDF Suez y el movimiento de defensa de Punta de Choros, puede postularse que muchas de las personas involucradas tenían motivaciones morales, del tipo que analizamos en este apartado. La mayoría de los visitantes, turistas y muchas de las personas que los apoyaron en todo Chile, no tenían motivaciones financieras ni políticas específicas. Más bien fueron individuos que se sensibilizaron con una causa por razones morales, del deber ser, por elementos de carácter simbólico sobre lo que es bueno para el país y para el planeta.

Como señalan los estudios sobre este tema, los incentivos morales surgen del sentimiento interno de hacer el bien:

Mientras más se percibe que una injusticia política o social está enfrentada a principios y valores, más se sienten obligadas las personas a defender sus “fronteras morales subjetivas”. ´

Otra manera de aproximarse a la importancia de los motivadores morales es a partir del concepto de “valor de existencia”. Según plantean algunos estudiosos del tema, los individuos que no hacen uso de una playa, río, bahía o algún otro recurso natural determinado, pueden derivar satisfacción de su mera existencia, incluso si nunca pretenden hacer un uso activo de este.

El concepto de valor de existencia puede complementar la explicación de los motivadores morales, y  contribuir así a mejorar la comprensión de los gerentes y analistas de los intereses o motivadores de los actores en un conflicto político determinado.

Este punto es crucial, debido a que existe el riesgo de tomar como dominantes a los intereses materiales o financieros, y concentrar las respuestas o compensaciones ofrecidas a los actores sólo en estos últimos aspectos.

Como señalamos en la entrega en que estudiamos a los determinantes morales de los desafíos políticos, respuestas empresariales basadas sólo en compensaciones financieras pueden tener un efecto contraproducente, ya que estas no necesariamente compensan los daños morales percibidos por algunos actores.

 

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