¿Una intervención militar internacional en Venezuela?: Ideas para la discusión

Foto: Antonio Marín Segovia

En una columna de prensa publicada el 02 de enero de 2018 y titulada “El día D para Venezuela“, Ricardo Hausmann, profesor de la Escuela Kennedy y director del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, argumenta a favor de la intervención de una fuerza militar internacional en Venezuela. Hausmann comienza dibujando la tragedia humanitaria venezolana con elocuentes imágenes socioeconómicas, que describen muy bien el realismo trágico de la desnutrición y del enorme retroceso epidemiológico, del crimen y la desolación que se respira en esas tierras. Luego señala cómo el gobierno exacerba las calamidades y las usa como mecanismo de control político, al tiempo que conculca los derechos políticos de la oposición. Frente a este escenario, Hausmann construye muy bien el caso de que la única alternativa para alcanzar un cambio es la intervención militar de una coalición de países, que atienda el llamado de protección de un gobierno designado por la Asamblea Nacional, después de que esta hubiere destituido a Maduro.

Es natural que una idea como esta, en este momento de angustia y desesperación, haya entonces alborotado las hormonas y las neuronas de quienes reclaman una solución, de quienes esperamos que termine pronto la película de terror que viven nuestras familias. El espectro del twitter relacionado con Venezuela crepita con los gritos a favor y en contra de la propuesta Hausmann, y ya circulan ensayos que refutan la idea de una intervención militar coordinada de auxilio democrático. Pero con todo esto, quizá estamos obviando las preguntas más importantes, quizá estamos poniendo el foco de la discusión en el lugar equivocado.

La mayoría de las opiniones, a favor y en contra, insisten en ver la propuesta Hausmann como un sustituto más o menos efectivo (o deseable) de la estrategia seguida hasta ahora por la principal coalición opositora, la cual se puede reducir a la búsqueda de una serie de garantías para un proceso electoral relativamente limpio y confiable. El argumento que quiero desarrollar en estas líneas parte de ver a la propuesta Hausmann no como alternativa a la estrategia opositora sino como complemento: La propuesta Hausmann sería, en realidad, una amenaza. Esto es lo que en teoría de juegos se denomina un “movimiento estratégico condicional” que ofrece generar un daño relevante al oponente en el momento 2, si este oponente se comporta de la manera no deseada en el momento 1.

Una amenaza bien diseñada, esto es, realizada de tal manera que resulte creíble, tiene la virtud de que no requiere ser ejecutada, porque su simple anuncio sería suficiente para cambiar el comportamiento del oponente hacia la conducta deseada por quien la realiza.

Desde este punto de vista, las preguntas relevantes son:

  • ¿Hasta qué punto es creíble la amenaza de intervención militar internacional?
  • ¿Cuáles son los problemas de credibilidad de la amenaza?
  • ¿Qué elementos o jugadas le otorgarían credibilidad a la amenaza?
  • ¿Cómo puede responder el oponente a la amenaza?
  • ¿Cómo esas posibles respuestas podrían cambiar el juego?

El arte de la estrategia del conflicto nos enseña que todo se reduce a un juego de creencias, a un juego de movimientos que hacen más o menos creíbles las amenazas y las promesas. El problema entonces no es cuán deseable es una intervención militar internacional, o cuánto podría afectar a civiles desarmados, o cuántas muertes implicaría. Todo esto es válido preguntárselo, y aterrador y sofocante y quizá esperanzador para algunos, pero recordemos que si la amenaza resulta creíble no es necesario ejecutarla. En concreto, si la amenaza implicada en la propuesta Hausmann es creíble, entonces jamás observaríamos una intervención militar internacional, porque la misma amenaza empujaría al gobierno a aceptar unas condiciones que le ofrezcan un mejor escenario que la guerra de resistencia, o el exterminio o la cárcel, como prisioneros de guerra.

Todas las otras preguntas serían, en un sentido estratégico, preguntas subsidiarias de las preguntas señaladas antes, las cuales aterrizan en la discusión de los problemas de credibilidad de la amenaza. Los resultados de la próxima reunión de los negociadores del gobierno y la oposición serán una primera señal sobre cuán creíble resulta la opción de una intervención militar internacional en Venezuela.


 

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